El día que aprendí... El día que ví las olas...
Es curioso como ese invento
que se llama "destino", es capaz de girarte 180 grados toda una serie de actitudes,
convicciones y posturas que adoptas ante la vida. Las cosas surgen así, de repente,
un día te levantas y de pronto eres millonario, o pobre, o te echan de casa,
o te proponen matrimonio...
Uno de esos días, quizá de los más importantes de mi vida, fue cuando cayó entre
mis manos un álbum de un grupo de música. Su nombre "Ten", el grupo "Pearl Jam"...
Dejando de lado el hecho de que conozcas quiénes son esos tíos o parte de su
música, lo primero que haces es fijarte en lo que tienes en la mano... "Ten",
"Diez". En principio no tiene mucho sentido porque no es un grupo de diez componentes,
ni es su décimo álbum... Un misterio que despierta una brizna de curiosidad
dentro de la mente, aunque de momento no sea más que un pensamiento insignificante...
Antes de abrir la caja si quiera, ya hay algo que llama poderosamente la atención:
La portada. Sencillamente increíble. Con independencia de lo que nos encontremos
dentro, reconocemos algo que atrae la vista sin remisión: Unas manos, las de
ellos, un sentimiento: La unidad... Harto de portadas pomposas, con gente haciendo
cuernos, poses estúpidas y afán de protagonismo, ahora nos encontramos con cinco
tíos que unen sus manos a cara tapada. Tan anónimos como fuertes, tan unidos
como esperanzadores... Esto es lo que yo llamaría un buen comienzo.
No necesito más preámbulos. Hay que sacar este cd de la caja y "pincharlo" en
la cadena, antes se hace el ritual de cerrar la puerta de la habitación y comprobar
que nadie va a molestar al menos en los diez próximos minutos, que será el tiempo
mínimo que usaré para evaluar el cd, y la consecuencia irremediable si no ha
gustado... Lo dicho. Introducimos el cd y pulsamos PLAY...
Y el destino comienza a atraparnos como el humo que se cuela a jirones por una
ventana entreabierta...
De pronto una música casi tribal emerge ante nosotros, un "mantra", algo bastante
curioso que nos despierta una mueca de extrañeza. "Maldita sea, como sea un
grupo de música conceptual la hemos cagado...". Ese pensamiento dura, uno, dos
segundos. El tiempo que tarda una guitarra en partir furiosamente por la mitad
todo lo que antes era ambiente. Abres los ojos, miras la cadena, suena una batería...
Los altavoces estallan...
Vale, la situación está casi controlada, esto es rock y de verdad, un gran riff,
una buena batería. Ya sólo me pregunto una cosa: ¿Cómo sonará la voz de éste
tío?... ¿Cómo se canta por encima de esto?... El pícaro destino sonríe desde
su burbuja en el infinito, consciente de lo que va a pasar a continuación...
Una voz de cuchillo, más afilada aún que la guitarra de antes, emerge por encima
de todo afirmando: "I admit it"... De acuerdo, retrocede dos pasos y ni se te
ocurra cambiar de canción. Esto merece ser escuchado...
Está claro que el tío está cabreado y canta bien, se ha ganado la oportunidad.
Ahora, sólo si la canción acelerara un poco... Y acelera... "Backstreet lover
on the side of the road. I got a bomb in my temple that is gonna explode. I
got a sixteen gauge buried under my clothes, I play... "
Oh, Dios mío...
Hace tiempo podía controlarme. Hace tiempo podía perderme... Maldita sea, aquí
hay más que un simple estribillo... Yo también podía controlarme hace tiempo.
Este tío sabe de lo que está hablando y lo hace de manera que me está poniendo
los pelos de punta... Temazo, temazo y con mayúsculas que se merece ser puesto
más de una y dos veces... Yo diría que. al menos, será uno de mis usuales de
aquí en adelante.
Frena y se rompe la canción, de momento se atisba un nuen solista y un excelente
batería... Vuelve, vuelve, vuelve... "¡Hace tiempo podía perderme!. ¡Hace tiempo
podía amarte!"... Mi madre, éste tío canta como si tuviera cuerdas vocales de
repuesto... Si pretendían impresionarme con el primer tema lo han conseguido...
Ya acaba, increíble. Digno de mención...
Si pudiéramos ver en otra dimensión, percibiríamos sin lugar a dudas una mueca
de asentimiento... Espero que éste no sea otro de esos discos de una sóla canción...
Un deseo... Nada más lejos de la realidad.
Se han propuesto que no pueda pensar. Antes de asimilar nada más, una guitarra
rompe el silencio generado entre pista y pista. "Even Flow"... No sé qué narices
significa, pero realmente suena bien... "Freezin'. Rest his head in a pillow
made of concrete, again...". Que alguien me explique cómo se pueden meter estas
frases aquí, realmente tiene mérito. Mi pie comienza a martillear el suelo al
ritmo de la música y, para cuando llego al estribillo - muy grande, por cierto
- Ya es todo el cuerpo el que acompaña el ritmo de la música. "Los pensamientos
llegan como mariposas"... Puedes dar Fé de ello, los míos de momento están totalmente
centrados en lo que me ofrece este compacto. No necesitas mucho más tiempo para
saber que dejarás sonar las dos primeras canciones del cd por lo menos cada
vez que lo pongas... Una increíble bajada a los infiernos a la mitad para que
un solvente guitarrista ponga la guinda que necesitábamos. Definitivamente el
estribillo es demoledor... Llevamos dos de dos. No muchos pueden decir eso...
Acaba el tema... Silencio... Transcurren dos segundos cuando de la nada surge
otro riff, éste tan penetrante o más que el anterior. Unos dedos maestros deslizándose
por las cuerdas de la guitarra como un patinador en una pista de hielo. Entra
la batería, entra el bajo... Ya estamos todos... La cosa sigue apuntando maneras...
Cada vez más.
El libreto con las letras sostenido en la mano, el pie derecho sigue castigando
el suelo. "Hijo, dijo ella. Tengo una pequeña historia para tí"... Los ojos
se están abriendo como platos. El relato es tan escalofriante como bello. 13
años y tu padre moría... Esto está empezando a saltar todas las previsiones
que habíamos puesto en este austero cd. Una frase más y...
...
De pronto una palabra golpea el cerebro con la fuerza de la sangre que llega
bombeada a las sienes: "Himno"... Llegados a este punto empezamos a asimilar
la magnitud de lo que estamos escuchando... Chaval, empieza a sentirte un privilegiado
porque delante de tí se está reproduciendo una obra maestra... No importa cuántas
veces me des, no importa las veces que caiga. Cuánto más fuerte más rápido me
levantaré porque sigo vivo... Un castigo, una bendición. ¿Importa?... VIVO,
maldita sea. Digo y seguiré vivo para siempre... Gracias, Eddie Vedder, acabas
de hacer por mí más de lo que han conseguido muchos durante años...
"Vivo", "vivo". La canción no acaba nunca. Mejor, así podrás repetir más veces
esa palabra. Finalmente todo acaba con la presteza de un distinguido caballero,
que deja tras de sí gestos de admiración al cruzar una ciudad sin detenerse...
"Vivo", "himno"... "Increíble".
Pase lo que pase ahora sí que ya no tienes ganas de pulsar el "skip" y avanzar
canciones. De pronto has decidido que quieres escuchar hasta el último segundo
del cd. Miras a las cortinas, a la pared... ¿Qué me espera ahora?... Por lo
pronto los bafles comienzan a vibrar al son de una batería. Tardo tres milésimas
de segundo en acompasar la cabeza con el ritmo. Empieza a no parecerme precipitado
agitar la cabeza y una sensación muy familiar de bienestar se apodera de mi
estómago. "She scratches a letter...". Otro maldito riff para ponerse de rodillas.
Y van... Dios mío, vaya cambio más brutal en la batería, un redoble que no pinta
nada y lo pinta todo. Definitivamente los colegas se van a enterar de que este
disco existe... Y "Why go home?"... "Why go home?"... Sigo inmerso, feliz, estribillo
impecable, y de pronto:
"SINGIN'!!!".
De la garganta sale un exabrupto de admiración al comprobar el solo que acaba
de reventar la canción. Uno de los mejores que has escuchado en tu vida y, posteriormente
descubrirás, el mejor de la carrera de Pj. Te olvidas de las letras y vas directamente
a ver el nombre del solista... "Joder, McReady"... No sé quién es, pero definitivamente
hay un nuevo jefe en la ciudad... Y a Fé que sabe tocar... El final de la canción
transcurre entre tus primeros saltos y continuos resoplidos ante lo que estás
oyendo... "Mi mamá dijo que algún día ocurriría esto"... Efectivamente, hay
días que los astros se alinean para hacer que todo vaya bien...
Para cuando se agotan los escasos segundos que hay entre pista y pista, jurarías
que casi puedes sentir una atmósfera distinta en el ambiente, una sonrisa que
flota sin venir de ninguna parte y que parece estar empeñada en hacerte parte
de ella... Un sonido de viejo magnetofón rompe con tus pensamientos, una guitarra,
dos acordes. ¿Qué nueva sorpresa nos depara este cd, amigos?... Una voz, LA
VOZ, un bajo que da dos notas y empieza la melodía...
Espera un momento, llevamos cuatro canciones de puro rock duro y quizá sea el
momento para una balada o algo así. Todo grupo que se precie debe tener una
clásica balada. Veamos si esto que suena obedece a esos parámetros... Nuevamente
ojeas el libreto para leer lo que el señor Vedder dice y mientras las frases
llegan a tus oídos, el mundo deja de ser visible ante tus ojos... "Sheets of
empty canvas", qué bonito. Has hecho bien en cerrar la puerta porque probablemente
tienes un gesto bastante estúpido en la cara mientras lees. Tres, cuatro frases
y de pronto el aire se vuelve pesado, tangible y oscuro... De no ser porque
estás despierto ni siquiera notarías que te tapas la boca con la mano mientras
mantienes los ojos abiertos como platos. "And all I taugh her was everything"...
Por un momento te preguntas quién demonios ha explicado tan explícitamente tu
vida, o partes de ella, a ese tal Eddie, que se ha empeñado en cantártela a
la cara... Ahora ya no golpeas el pié en el suelo, sólo retrocedes unos pasos
y te sientas en la cama. A leer, a alucinar, a mirar los segundos de la cadena
en su avanzar pesado, casi sin creerte lo que te está llegando. Mil imágenes
se entremezclan en tu cabeza con cada frase que lees... "And now my bitter hands
cradle broken glass"... Quisieras encontrar un adjetivo, pero ya es tarde, muy
tarde. No te da la gana hablar, no te da la gana pensar y ni siquiera podrías
si decidieras hacerlo... Sólo oye, escucha, disfruta y, por primera vez, comulga
con el destino que ya sabía de antemano que un día llegaría este maravilloso
momento... Para cuando va a llegar la frase más demoledora que jamás nadie ha
pronunciado en su vida, sientes que tus pupilas siguen clavadas en el papel,
y de pronto, por un momento, ves algo más borroso que de costumbre. Es tu momento,
el tuyo, el de Eddie y el de Black... Disfrútalo en silencio, porque sabes muy
bien que nada en el mundo podrá enterarse jamás de lo que ha ocurrido con la
quinta canción del Ten... Sólo sumérgete y pídele a Dios que jamás se acaben
esos coros... Pídeselo.
Y acaba... Y decides ir a beber algo de agua, y la sangre se agolpa, y no te
lo crees... Y necesitas más...
Siempre se necesita más...
Juras por Dios que no recuerdas haber oído nada mejor en tu vida. Que no pensabas
que la música, que siempre ha sido una parte importante de tu vida, ahora lo
fuera todo. Ahí, sentado en la cama, con el libreto y el mando a distancia en
la mano, ahora miras a la cadena de música como una cueva profunda que esconde
tales misterios maravillosos que casi asusta intentar desenmarañarlos... No
puedes más, canción seis, "Jeremy", un nombre de chico...
En casa, haciendo dibujos de cumbres montañosas con él encima, existe un niño
que podría ser tu hermano, tu primo, tu vecino o tú mismo. Con unos padres de
los que no catalogaríamos como "normales". Hoy ha ido a clase y ha hablado.
Hoy por fín ha alzado la voz... Para siempre, para nunca. Ahora nadas en su
mente y descubres el mundo que la puebla. El león, la mandíbula, todo es tan
jodidamente real que lo estás tocando, y duele... Intenta olvidarlo, intenta
borrarlo. Ya no puedo hacerlo más. Sólo quiero hablar en clase. Quiero, quiero,
quiero, quiero...
Jeremy habló en clase hoy...
Como hablarías tú si pudieras. COmo las muchas veces que has borrado la pizarra
aquello que estaba mal sin ser culpa tuya. De pronto ves la pizarra de tu vida
delante y sólo recuerdas los momentos en los que la has tenido que dejar limpia.
¿Acaso se va totalmente la tiza?. ¿Es importante?... No lo sabes. Te levantas,
te lo preguntas, lo ves, lo paladeas, lo revives, lo abrazas.
Habló. Habló. Siente su rabia. Súfrela. No te calles. Habla. Eddie. McReady.
Papá. Pizarra. Grita. ¡GRITA!. ¡¡¡ GRITA, JODER !!!. Mueves la cabeza, golpeas
el la estantería con la palma de la mano. Quieres gritar, quieres hablar en
tu habitación, en la clase, en el mundo. El pelo en los ojos, gotas de sudor,
gesto contraído... ¡GRITA!. ¡GRITA!.
G...
...
Jeremy habló en clase hoy...
Los ecos de un bajo que se pierde con el viento son la única señal de lo que
acaba de ocurrir... ¿Una canción?... No. No ha sido una simple canción... Nada,
desde que ha empezado a sonar esto es "una simple canción"... Nada... NADA.
Ya no miras la cadena, ni el mando. En realidad no miras nada. Te mantienes
con la mano en la cabeza sujetándote el pelo, quitándotelo de la cara para poder
leer el libreto que sostienes enla otra. Pasas la página con el pulgar. Un nuevo
mundo, una nueva historia... ¿Dónde vamos ahora?..
Al mar... Te responden Eddie, Mike, Jeff... Al océano donde siempre encontrarás
tu origen y tu final. Casi sientes las olas en tus pies mientras las guitarras
dibujan un sol, un horizonte, quizá un amanecer... Unos tímbales nos traen las
olas a los oídos. Un dulce y contínuo ronroneo, y de pronto ves cómo una de
ellas te acoge, te sube encima y te susurra suavemente al oído "I will be there
once more...". "Yo también", respondes con una sonrisa bañada en ojos húmedos,
ya sin saber si has utilizado tu mente o tus labios para expresarte. Te sientes
bien, muy bien, en el mejor baño que jamás te darás en tu vida, sobre un océano
perfecto. Tú, el mar y el cielo. No se puede pedir mucho más en la vida... Por
alguna extraña razón sientes que nunca jamás tendrás estas sensaciones al volver
a poner el cd. Sólo recordarás lo que sentiste y vivirás de ese maravilloso
recuerdo... Mi primer baño, mi primer contacto con el mar... "Diez". Empiezo
a entender el porqué de este disco, los griegos veían en el diez el símbolo
de la perfección más absoluta... Qué sabios eran... Qué...
¡POM!.
...
¿POM?.
Pasa una cosa, chaval: Nadie. Nadie. Nadie podría haberte preparado para la
bomba que alguien acaba de soltar delante de tí...
¿Qué mierda es este mundo?... Corriendo hacía... Tú no lo hiciste... Deja el
porche. Lárgate del porche y siente como te atravieso la cabeza con este sonido...
Antes de que puedas computar lo que está ocurriendo, la agresiva guitarra del
principio ahora se ha vuelto una ola, pero esta mucho más feroz, de violencia
desmedida... Bajo, batería, voz, "Ooooh". ¿Lo dices tú o es Eddie?. ¿Acaso importa?.
¡NO!.
¿Cuánto va de canción?. ¿Treinta segundos?. Por alguna extraña razón que no
aciertas a entender ya no lees casi la letra, quizá sea porque estás agitando
la cabeza y prácticamente convulsionando todo el cuerpo a ritmo de ese sonido
mágicamente infernal. Entiendes que nunca jamás volverá a haber un "centro"
- "middle" -. Gracias, chaval, acabas de decir de la mejor forma que podrías
hacerlo que ya está bien de quedarnos mirando de brazos cruzados, como idiotas,
al toro desde la barrera. Es hora de dejarnos de excusas, de tonterías, de saltar,
de explotar. ¡A la mierda!. ¡Encima de la cama y si se jode el somier que le
den por el culo!. ¡A ver quién tiene huevos a bajarme de aquí!... ¡Saltas!.
Eddie, se rompe la voz, a la mierda, eres el mejor puto cantante de la historia,
lo has conseguido, te lo has ganado. ¿Quieres que te idolatre?. ¡Ya lo hago!.
Pero que no pare esa música... Así. "¡Ooooh!"... ¡Guitarras!.
Bajón a la mitad... No, no, esto lo conozco. Ya llevo bastante del cd oído.
Es la calma que precede a la tormenta. El momento de coger fuerzas, de recordar
por qué y por quién lucho, de apretar los dientes, de preparar el último aliento...
Vamos, Ed, sube. Sé que vas a hacerlo... Vuelve. Sal de ahí...
Y Eddie vuelve, al principio tímidamente. Luego con más intensidad. Las guitarras
chillan. La voz se hace más cercana. ¡Esa batería, Dios mío, esa batería!...
Vuelve, vuelve. ¡Vuelve!...
"¡¡¡Hear my name, take a good look. This could be the day. Hold my hand, lie
beside me. I just need to say I could not take a-just one day. I know when I
would not ever touch you. Hold you...feel you...ever hold...never again!!!!"
¡Seguido, todo seguido. NO puedes separar una maldita palabra!. ¡Es más fuerte
de lo que esperaba, y me gusta, me gusta mogollón!. ¡La voz, rompe, chilla,
más arriba!. ¡Salta!. ¡Salta!. ¡Salta!. ¡Mueve la cabeza!. ¡Más arriba!. ¡Cuánto
más subas el grito más subiré yo!. ¡Quiero luchar!. ¡Saltar!. ¡Luchar!. ¡Saltar!.
¡Manténlo!. ¡¡GRITA POR MÍ!!.
...
...
...
...
...
Con el último grito te has dejado caer en la cama, casi sin sentido. Tremendamente
feliz. ¿Cuántas pistas quedan?... ¿Tres?... ¿Podré soportarlo?... Sonrío al
pensarlo...
Tranquilo, por lo pronto los señores de Seattle han decidido abrirte lentamente
ahora la puerta de un jardín mágico, nuevo, inexplorado... Recuerdas tu reciente
paseo por el mar y abrazas este nuevo camino como si de un fiel amigo se tratara.
"The direction of the eye, so misleading. The defection of the soul, nauseously
quick". Cuánta razón hay en estas palabras. No cuestiono nuestra existencia
sino nuestros deseos modernos. Nadie podría haberlo dicho mejor, perfecto. Camino
por el jardín desde mi privilegiada posición, tumbado en la cama, feliz, con
ganas de aprender. De pronto la flor más bella que jamás haya visto se encuentra
frente a mí. Con dulzura, delicadamente abre sus pétalos y me deja oír sus palabras,
nacidas en algún lugar de la nada: "I will walk...with my hands bound. I will
walk...with my face blood. I will walk...with my shadow flag into your garden,
garden of stone"... Es precioso, increíble. Quieres darle mil interpretaciones
y a la vez deseas dejarlo todo cómo está. Quizá otros lo hagan por tí. Ya pensaremos
a quién le has dedicado esta canción, Vedder, por ahora sólo disfruto, y a Fé
que como nunca.
Lentamente, de la mano de Pearl Jam, abandono el jardín de piedra que tantos
misterios ha descubierto para mí, y me hace bajar profundamente...
Quizá sea para recordarme que existe el océano para relajarse de los infiernos
a los que podemos caer en el día a día. "Deep". En aquella ciudad. Toco el fondo,
toco el fondo... No, no puedo. No eres nada pero tienes una gran vista desde
tú ventana. Demasiado real para ignorarlo. Conoces demasiadas ventanas, demasiados
"nadas" y "nadies" en tu vida. Y a ella no le gusta lo que ve. A tí tampoco
Los ojos siguen clavados en el libreto, más que nunca. Puedes sentir cada palabra
que sale de esa garganta. Maldita sea. Qué fácil es explicar el mundo para este
tío. De pronto la habitación se ha llenado de demonios que te arrastran, te
tientan, te consumen, te llevan a tocar el fondo que pueden ver los "nadie".
Estoy muy abajo, mucho, cada vez que lo dices es una palada de tierra más sobre
mí. Sin subir, mis manos se hunden más al intentar escalar. No le gusta lo que
ve porque apesta, pero no veo el fondo. Nadie ve el fondo. Maldita sea. El fondo.
El fondo... Estoy totalmente rendido a lo que queráis. Sólo dejadme leer cada
palabra de lo que escribís. Tan sólo eso... Sólo eso.
...
Fin.
No quieres cometer el error de decir que ya nada de lo que venga puede sorprenderte,
y sin embargo lo piensas. El ser humano es muy tozudo y tú no eres la excepción.
Vas a dejar transcurrir los segundos que separan la pista, escucharás el último
corte y, después de eso, pensarás durante mucho, mucho tiempo... Es una pena
que se acabe, pero estás terriblemente contento...
Y ocurre... Ocurre que los planes vuelven a cambiar... El destino decide abandonar
su ventajosa posición y entra por tu ventana como lo hace el sol cada vez que
amanece. Una vez más te sonríe y asiente. Jamás nada brilló así en tu habitación.
De nuevo una atmósfera irreal envuelve el aire y, ahora sí, tus ojos se apartan
de la frase que estás ojeando para volver a mirar incrédulo a la cadena de música,
que parece mirarte con ojos que no puedes percibir... ¿Me estaré volviendo loco?.
Si esto es la locura ojalá no la abandone nunca jamás...
De pronto vuelve esa voz. Ese ambiente... Sientes como si pudieras volar mientras
oyes decir "Padre"... Un tono grave, muy grave. Un susurro, un quejido apagado...
Abre los ojos, chaval. ¿Qué creías que quedaba?...
Lo que sucedrerá durante los siguientes minutos sería catalogable de aquel sueño
que te permite pasar a otro mundo, a otra dimensión. De pronto te haces pequeño
ante el mundo y buscas cerca de tí a esa persona que Eddie implora ver... "Padre".
"¿Puedes verme ahora?". "Soy yo mismo, como tú de alguna manera"... "Cogeré
la ola"...
Y el mundo se viene abajo frente a tus pies.
"Where it takes me"...
El estómago abandona su sitio sólo para elevarse hasta la nuez. El quejido ha
entreabierto tus labios. NO sabes si es más grande la sorpresa o la canción...
No lo sabes. No quieres. "Aguantaré el dolor"... "LIBÉRAME".
"Libérame"... "Padre".
"Libérame"...
Algún día... Algún día descubrirás la historia de esa canción y ese día tu cuerpo
se estremecerá de tal manera que habrás descubierto uno de los secretos mejor
guardados del mundo: Qué es realmente la música...
Años después, el destino, siempre juguetón, te deparará una sorpresa más. Varios
cientos de kilómetros mucho más allá de donde te encuentras, una luz azul te
cegará, descubrirá una silueta. Un susurro reventará tu piel y el señor Edward
Vedder, que por entonces será tu inspiración y la persona que tú desearías ser,
te cantará esa canción al oído como carta de presentación en la primera vez
que le tienes frente a frente... Se dice que te acompañan miles de personas,
pero tú sabes bien que estará cantándola para tí, y para nadie más... También
se oirá que fue la mejor interpretación en una gira de decenas de conciertos...
Lo sabes. No necesitas que nadie te lo diga... Eddie reservará ese momento para
tí y para nadie más.
Pero, por ahora, cuando aún eres ignorante de todo lo demás, sólo puedes alzar
la vista una vez más, hasta encontrarte con el techo de tu habitación y repetir
en voz baja "Release me"... "Libérame"... Ya lo has hecho. Ahora soy libre,
y todo gracias a un álbum musical...
Tan despacio como llegó, el destino se marcha poco a poco de puntillas por la
ventana. No es la primera ni la última vez que os encontráis. Pero en esta ocasión
estás muy agradecido de su visita. NO dice nada, no lo necesita. Tan sólo el
resonar de sus últimos pasos en tus oídos es acompañado por las últimas notas
que saldrán de tu cadena... "Release me"... Nadie podría habérmelo descrito...
Necesitaba oírlo.
...
¿Cuánto llevas?. ¿Diez o quince minutos?... Ya ni recuerdas el tiempo que ha
transcurrido allí, encima de tu cama, desde que el disco dejó de sonar. Tu cadena
tiene la palabra "Stop" en la pantalla y es seguro que ya no queda más sonido
en el ambiente que el de tu respiración acompasada con la vista perdida en otra
parte y la cabeza apoyada en las manos, sobre el cojín. Bocaarriba, inmóvil...
Minutos y minutos.
Sabes lo que hay que hacer y ni siquiera dudas sobre cómo debes proceder. Lentamente
te incorporas hasta sentarte en la cama, luego, trabajosamente te pones en pié.
Te rascas la cabeza y vas a buscar las viejas zapatillas que siempre tiras detrás
de la cama. Las cojes, te las pones. Sigue sin haber un solo sonido que no sea
uno de los necesarios, dado lo que estás haciendo. Te vuelves a incorporar,
vas hacia el armario... Hoy me voy a poner la camisa que me regaló mi padre
hace dos años porque le estaba pequeña. Fíjate por donde, creo que con estas
bermudas pegará...
Te acercas a la cadena de música. La abres. Miras el objeto que se encuentra
dentro con la fascinación de quien mira un tesoro que acaba de encontrar en
su propia casa. Lo coges con sumo cuidado, de los bordes, extraes tu disc-man
del cajón y lo introduces dentro. Lo siento por mis amigos, pero habrá que dejar
la reunión hasta mañana. Hoy tengo muchas, demasiadas cosas en qué pensar...
¿Encontraré vacía aquella piedra grande donde me suelo sentar a pelearme con
el mundo?... Sabes que sí. Está lista para ti, y hoy la necesitas más que nunca...
"Hasta luego, mamá, voy a dar una vuelta. Volveré para cenar".
Oyes la puerta cerrarse detrás de tus pasos...
Aprietas el botón del ascensor...
Las puertas se abren. Pulsas el bajo...
Comienzas a descender...
Pulsas el "play" en el discman...
...
..
.
Buenas
noches a tod@s.
Flow.
P.D. Siempre...
*Extraído del foro de estupidafregona.net el 04-06-2002