Lo que comenzó como una auténtica pesadilla para Florence Road terminó convirtiéndose en una de las historias más bonitas del fin de semana en Ohana Festival. La joven banda irlandesa anunció que todo su equipo había sido robado de su furgoneta en Los Ángeles la noche he anterior a su actuación prevista en el festival de Dana Point. Guitarras, pedales y prácticamente todo el material necesario para tocar desaparecieron de la noche a la mañana.
Ante la situación, el grupo comunicó a sus seguidores que estaba «absolutamente devastado» y que, en principio, no podría actuar. Sin embargo, cuando la noticia llegó a oídos de Eddie Vedder, la historia dio un giro inesperado. Según explicó posteriormente la propia banda, el líder de Pearl Jam insistió en prestarles sus propias guitarras para que pudieran salir adelante.
Además, el equipo de Ohana, Fender y DW Drums colaboraron para proporcionar el material necesario y hacer posible la actuación. Finalmente, Florence Road pudo actuar en el festival y no tardó en agradecer públicamente la ayuda recibida.
En sus redes sociales describieron las últimas 48 horas como una auténtica locura y calificaron a Vedder como «un verdadero caballero». Una vez más, el espíritu de comunidad que siempre ha rodeado a Ohana Festival quedó patente: cuando una banda joven perdió prácticamente todo, el festival y el propio Eddie Vedder se aseguraron de que la música siguiera sonando.
«En cuanto Eddie escuchó que nos habían robado las guitarras, insistió en que tocara con la suya». Una de esas historias que recuerdan por qué tantos músicos hablan de Vedder no solo como un gran artista.


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